Funny Games

La inspiración siempre te “pilla” de improviso y si lo hace, más vale que tengas un bolígrafo cerca (o el cuaderno de notas de tu móvil a mano). Recuerdo cómo nació este microrrelato al que le tengo especial cariño porque quedó segundo en un concurso de microrrelatos en homenaje al maestro Poe. En medio de una clase, con una alumna muy especial, una señora que siempre nos hacía reir con sus ocurrencias y que me comentó que, una vez, había intentado “enterrar” a su marido en la arena, para olvidarse de él… Esa fue la chispa y esta, la historia que surgió:

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FUNNY GAMES

Me gusta la playa. Desde mi habitación veo la orilla, el mar, la arena. Imagino que bajo esos miles y millones de granitos brillantes se esconden llaves de duendes, juguetes de niños distraídos y hasta la calavera de algún pirata tuerto. Yo juego a enterrar tesoros, es divertido. Al principio, eran piedras de colores que nunca recuperé, anillos de plástico o trocitos de papel con mensajes secretos. Pero hace una semana enterré a mi muñeca favorita. Mamá dijo que tuviera cuidado, que la arena engaña, se come las cosas y las olvida. No hice caso, y la perdí. Lloré mucho, mientras mi hermano pequeño hacía burla y mamá me regañaba. Hoy es ella quien llora. Corre arriba y abajo, abre armarios, busca bajo las camas. Y me mira como con miedo. Yo sólo he contado la verdad. Que esta mañana hemos ido con mi hermanito a jugar, a la playa. En la arena. Como a mí me gusta.